JUVENTUD, MEDIOS Y PARTICIPACION COMUNITARIA
JUVENTUD, TICs Y PREVENCION DEL VIH-SIDA EN AMERICA LATINA
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| Sida: cada vez más femenino y joven | El rostro del VIH/SIDA ahora: Cada vez más femenino, más pobre y más joven.
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El rostro del VIH/SIDA ahora:
Cada vez más femenino, más pobre y más joven.
escrito por Maria Isabel Cordero
viernes, 08 de agosto de 2008
Panel de Discusión: Género, Derechos y VIH
Ciudad de México, Mirada Latina.- En la actualidad existe mucha información sobre VIH/SIDA, la misma está referida a múltiples aspectos de la epidemia y la infección; de la información existente sobre América Latina mucha está en inglés, en Internet, en centros especializados y concentrada en las grandes ciudades.
Existen documentos con planteamientos importantes que refieren la relación género y VIH, éstos ubican la necesidad de promover una conciencia de género, reducir la vulnerabilidad de hombres y mujeres, reducir el impacto de género en la vida con VIH. Sin embargo, esta información no profundiza en aspectos medulares como la subordinación y desigualdad de las mujeres, y niñas, la vulnerabilidad diferenciada de hombres y mujeres, por edades, localidad, etnia, orientación sexual y escasamente se aborda cómo aportar concretamente a un cambio del status quo.
El VIH/SIDA no reconoce frontera alguna y nos confronta con una epidemia compleja por las demandas que tiene en sus diferentes etapas, incluidas las implicaciones sociales, políticas, culturales, económicas.
Esta epidemia, desde sus inicios, se ha concentrado en diversos grupos de personas: hombres que tienen sexo con hombres, consumidores de drogas intravenosas, trabajadoras/es sexuales, hombres homosexuales y luego hacia la población en general. No obstante, el rostro actual del VIH/SIDA es cada vez más femenino, más pobre y más joven.
Derechos, VIH y mujeres.
A pesar de todas las debilidades que impiden una vigencia plena de los derechos humanos, éstos se mantienen como marcos válidos y seguros que apelan a la vida digna y son la reserva ética de las sociedades. Impulsar procesos que los garanticen, crear y asegurar condiciones para su vigencia es relevante, es el marco idóneo para enfrentar todas las situaciones de inequidad e injusticia presentes de las cuales el VIH/SIDA no puede abstraerse.
A lo largo del tiempo, el virus ha tenido diferentes énfasis, éstos han sido marcados por estrategias internacionales y nacionales conforme análisis y acuerdos sobre el perfil de la epidemia en el plano global, regional y de cada país.
La campaña del 2004 abordó la vulnerabilidad de mujeres y niñas al VIH e incluyó como objetivo visibilizar y cuestionar las diferencias de género como elemento de vulnerabilidad. Las mujeres habían permanecido invisibilizadas en la prevención y en el tratamiento de la epidemia. Desde ahí a la fecha, la proporción global de mujeres y jóvenes viviendo con VIH/SIDA ha aumentado progresivamente en el mundo, esta tendencia es más evidente en zonas donde la transmisión heterosexual ha predominado, puesto que en África la prevalencia de mujeres menores de 25 años infectadas es dos o tres veces superior a hombres de la misma edad.
La violencia intrafamiliar, la violencia sexual y los estereotipos desde los que hombres y mujeres viven su sexualidad (“pasividad y subordinación de la mujer y conquista sexual, multiplicidad de parejas en hombres”) que han sido ubicados como elementos centrales de las inequidades de género, se han trabajado menos como expresiones concretas de vulnerabilidad frente al VIH/SIDA.
Teniendo en cuenta la existencia de este conjunto de factores es posible analizar críticamente las estrategias utilizadas, el ABC por ejemplo, desde la promoción de la abstinencia consolida una visión desde la que la sexualidad y el sexo se revisten de prohibición y restricción. ¿Cómo hablar de abstinencia en un contexto en el que la violencia sexual existe y donde no es posible abordar abiertamente la sexualidad?
La fidelidad como un ideal de las relaciones de pareja, en una cultura machista va casi unilateralmente dirigido hacia las mujeres existiendo a la vez una permisividad ignorante y silenciosa de relaciones simultáneas no seguras de hombres y en menor proporción de mujeres, así lo evidencia la existencia de tasas de VIH más altas en mujeres casadas que en solteras sexualmente activas.
El uso de condón de manera regular y adecuada, siendo una buena opción de prevención tiene dos grandes barreras: por un lado el mito de la pérdida de sensibilidad y placer reforzado desde el machismo y por otro, la fuerte campaña de resistencia desde sectores religiosos.
La abstinencia, la fidelidad y el uso de condón no son opciones fáciles de negociar para la mayoría de las mujeres que asumen y defienden conciente o inconcientemente una relación de pareja idealizada y marcada con sentido de propiedad donde la mujer ya no tiene decisión sobre su cuerpo, su sexualidad, sus deseos.
Estrategias como información, capacitación y comunicación tan ampliamente utilizadas, han demostrado una limitación al no evidenciar resultados más allá del conocimiento. A pesar de todos los esfuerzos de información sobre mecanismos de transmisión y prevención, lejos de los grandes centros poblados donde se han invertido mayores recursos, los niveles de conocimiento disminuyen y mantienen mitos; pero lo que es más preocupante y desafiante a la vez es que la información siendo un elemento importante no llega a generar cambios. Muchas personas que conocieron como evitar el VIH hoy viven con él, desde esta constatación se han planteado otras metodologías que superando el conocimiento motiven reflexión sobre las causas detrás del comportamiento y propongan cambios concretos.
Un actor fundamental en la comunicación son los medios, con quienes se han logrado importantes compromisos que no se han sostenido como procesos permanentes de información sobre VIH/SIDA. La comunicación sobre el virus está aún muy ligada a campañas, difusión de casos que generan audiencia, pocas fuentes y débil conocimiento.
Superar lo logrado hasta hoy.
Más allá de la revisión de cifras, estrategias, experiencias y publicaciones es necesario ratificar que la realidad en diferentes países de América Latina nos permite mirar muchos avances. Sin embargo, no por ello podemos pasar por alto de que a pesar de todo lo hecho, falta mucho por hacer sobre todo en lo que se refiere a género, derechos y el virus. Cuando analizamos el nivel de incorporación del enfoque de género en el tratamiento integral del VIH/SIDA, podemos hasta desmotivarnos pues a pesar de todos los esfuerzos realizados, es preciso hacer más.
La construcción de normas sociales seguras, equitativas e igualitarias que favorezcan autonomía y el ejercicio real de derechos demanda deconstruir el sentido que le ha dado a las relaciones sociales el modelo patriarcal hegemónico, desarrollando procesos sostenidos de reflexión, información sensibilización con hombres y mujeres que desde la diversidad hagan posible una cultura de respeto entre géneros, de libertad y responsabilidad en sexualidad y reproducción,
Existe un camino importante que ha sido recorrido por el movimiento de mujeres, el movimiento gay y lésbico, el de derechos humanos, que necesitan potenciarse y trabajar en forma coordinada. Finalmente, el privilegio de formarse, informarse y sensibilizarse en derechos humanos, equidad social, de género y VIH/SIDA ; requiere a la par abrirse a un proceso permanente de deconstrucción de esquemas y estereotipos así como al compromiso de promover y profundizar un sentido renovado de la respuesta al virus, para superar lo logrado hasta hoy.
Fuente: http://www.miradalatina.org/joomla/index.php?option=com_content&task=view&id=365&Itemid=123 |
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