POR LA NECESIDAD DE LA PAZ, LA URGENCIA DEL INTERCAMBIO HUMANITARIO Y LA REIVINDICACION DE LOS SUEÑOS La joven generación de colombianas y colombianos oteó el ingreso, al siglo XXI, con algún encantamiento y optimismo, pues, la explosión multicolor de las bengalas, los castillos y las imágenes iridizadas que nos presentaba la televisión, así lo anunciaban. Pero, sólo fueron instantes iluminados por el deseo, la realidad continuó ofreciendo su terrible crudeza.
En la nueva centuria y en el nuevo milenio se agudizaron las enfermedades de la nación.
La politiquería tradicional de bipartidismo desenterró el cuerpo mohoso y hediondo de la reelección. Una persona “autoritaria”, “parroquial”, “ultraconservadora”; incentivadora de las cooperativas convivir, promotora, en el parlamento, de la ley cien que privatizó la salud; un “domador de potros” regresó a palacio bendecido por una votación salpicada por el fraude, la corrupción y la muerte. Se impuso, entonces, la institucionalización de la momia y hoy los nuevos partidos se encuentran a dentelladas para raponearse los cargos burocráticos que: el nuevo “Mesías” distribuye, sin ningún reato, a toda su clientela.
El crimen de lesa humanidad es aceptado en la ley de perdón y olvido impulsada por el gobierno y aprobada por las mayorías parlamentarías. Empero, la memoria reaparece con las fosas que se destapan en San Onofre, mostrando osamentas que delatan el más fiero dolor, propugnado por la tortura.
Investigaciones efectuadas por el CINEP demuestran que en el gobierno de Uribe la pobreza, el desempleo y el desplazamiento aumentaron como las plagas del Apocalipsis. Que cinco millones de colombianos regresan a sus lechos, sin comer y que, la fábula del Fakir es una cuestión cotidiana, en un país, que posee todos los climas, todo tipo de tierras aptas para cultivar y que lo único de lo cual carece es de un gobierno responsable, menos sumiso a los gringos y más amante de su gente, de sus conciudadanos.
En el campo de la guerra el asunto no es muy alentador. Por primera vez el presupuesto nacional disminuyó porcentualmente en el área de lo social; pero permitió el aumento en el área de la guerra y, más de 10 billones de pesos se esfumarán en la reafirmación de la muerte, el “inxilio”, las desapariciones, la tortura y todos los vejámenes inimaginados que se puedan inflingir a una sociedad anonadada por el crujir del fuego de aquel infierno, a donde se cree que irán los condenados.
En el campo internacional, las relaciones son muy tensas. El gobierno colombiano apoyó la invasión a Irak, acude de lazarillo para deslegitimar al Estado venezolano e intenta provocar a Ecuador para forjar una llamarada en el continente. Saluda la campaña de los marines y soslaya la invasión a Haití. Además, se ofrece para regalar al país en un tratado de libre comercio, que beneficia las condiciones norteamericanas y empobrece las de las mayorías colombianas.
En cuanto al reto de la paz. propala la defensa a ultranza del paramilitarismo y se acerca al ELN, de manera muy tibia. Enturbia el intercambio humanitario y a la vez, farisaicamente, ofrece una constituyente en abstracto, quimérica.
Niegan el despeje de Pradera y Florida, pero entrega departamentos enteros al paramilitarismo, como Córdoba y Antioquia. No extradita a los responsables de crímenes atroces; pero es el gobierno con mayores extradiciones en la historia de ese tratado. Y, entonces, para el gobierno la paz “es todo el sólido que se desvanece en el aire”.
…A pesar de todo otro país existe
Frente a tantos monstruos, aun el viento incentiva nuestras alas gigantes de Ícaro, de serpiente emplumada, de cazadores de auroras y recolectores de rocío. En medio de tanta desesperanza encontraremos el hilo de Ariadna que nos llevará fuera del túnel oscuro y de los cien años de soledad de Arcadio Buendía.
Por eso nos negamos a que la única salida sea la guerra y enaltecemos la vida, aunque sea tan corta como el aletear de una mariposa. Frente a la espada, esgrimimos el grito de la palabra y retornamos a la calle, al sendero de lo público que nos conduzca por la ruta reverdecida de nuestros derechos políticos, económicos, sociales y culturales, en esta patria con pieles calcinadas de carbón, coronada con penachos, adivinadora en la palma de las manos, emperfumada de esencias aromáticas y, embrujada contra el olvido.
Los jóvenes ratificamos aquél juramento de amor de que “a la paz daremos todo y, a la guerra no ofrendaremos nada”; nos reconocemos como miembros fundadores de la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz en Colombia; por ello nos comprometemos a trabajar y promover sus principios fundacionales, sin embargo, hoy declaramos que como jóvenes no perderemos nuestra autonomía e independencia en este escenario, por el contrario la defenderemos hasta el final; no permitiremos la desaparición del seguro social, ni la evanescencia del cine y la cultura, que no toleraremos la venta de Adpostal, ni el regalo de Telecom, ni la feria de ECOPETROL; que ratificamos nuestro amor por la universidad pintada de colores y no de simples ganancias económicas. Que los jóvenes robaremos el sol para alumbrar esta terrible oscuridad arropada por el gélido halo del mercado.
La ANJP, corroboró en su Coordinación Nacional de julio, la urgencia del intercambio humanitario, porque los hombres y mujeres de nuestra patria son el fin último de las leyes y no el instrumento de políticas bárbaras, impuestas por los dráculas felices con el vertimiento de la sangre y el dolor.
También ratificó su compromiso, y lo reafirma en este Plenario, de contribuir a una salida política al conflicto social y armado, que no deja descansar al país y que nos ha negado el disfrute de la patria justa que soñaron nuestros abuelos. Todo en procura de revisar estructuras políticas enmohecidas; construir una economía que garantice la dignidad humana; el respeto por la diversidad étnica y cultural; una distribución de la Pacha Mama que obedezca a los intereses de las mayorías; unas relaciones internacionales que obedezcan al principio de autodeterminación y a la construcción de la Patria Grande; un poder que descentralice y fortalezca las regiones, para que por fin estallen “bombas de pan y de juguetes” y no de aquellas que descuartizan lo más digno de la condición humana.
Hasta aquí se podría afirmar que nuestra Declaración está cargada de sueños; pero ¿cómo no afirmarlo? Cuando Shakespeare diría “que el hombre está hecho de los mismos materiales que sus sueños” y tiempo después, el padre del modernismo; José Martí afirmará que: “los sueños de hoy serán las realidades del mañana”.
Entonces lo que queda por decir es que la paz “es de todas y de todos todo el tiempo… es la paz”.
IV PLENARIO NACIONAL
Asamblea Nacional de Jóvenes por la Paz
Octubre 11 de 2006
E-Mail: asambleajovenes@asambleaporlapaz.com
http://www.asambleajovencolombia.org |
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