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| Uruguay. Pais del Mes | Un nuevo número del "Pais del Mes" en el Portal de Juventud. "Políticas Públicas de Juventud en el Uruguay: Continuidades y rupturas del nuevo Gobierno de Izquierda".
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POLITICAS PUBLICAS DE JUVENTUD EN EL URUGUAY: CONTINUIDADES Y RUPTURAS DEL NUEVO GOBIERNO DE IZQUIERDA Transcurrido el primer año y medio de gestión del primer gobierno de izquierda en el Uruguay, y aunque todavía se están perfilando –realmente- muchas de las principales opciones de política pública, ya se cuenta con algunos elementos de juicio como para valorar las continuidades y rupturas que se han desplegado, en comparación con los gobiernos anteriores, comandados históricamente por los partidos políticos “tradicionales”.
Algunos datos relevantes permiten mostrar que el nuevo gobierno ha tenido una mayor sensibilidad respecto a las nuevas generaciones. Así, casi dos tercios de los beneficiarios del denominado “Plan de Emergencia” (la principal novedad en el terreno de las políticas sociales, impulsado por el Ministerio de Desarrollo Social –MIDES- creado por este gobierno) son niños y jóvenes, y por primera vez, el propio Presidente de la República ha destacado la necesidad de encarar –junto a otras desigualdades sociales existentes- las desigualdades generacionales y de género, resaltando que el Plan de Equidad (que seguirá al Plan de Emergencia a partir del próximo año) deberá establecer una clara prioridad por las nuevas generaciones, teniendo en cuenta que la pobreza afecta a la mitad de los menores de 18 años y apenas al 10 % de los adultos mayores. En la misma línea, algunos bancos oficiales y varias empresas públicas, así como algunos gobiernos municipales, han comenzado a encarar la renovación generacional de su personal, abriendo oportunidades laborales a generaciones jóvenes que hasta ahora no existían.
Pero por otro lado, las principales instituciones públicas relacionadas directa y específicamente con las nuevas generaciones, no logran articular respuestas innovadoras, pertinentes y oportunas, que estén a la altura de dichas prioridades gubernamentales. El Instituto Nacional de la Juventud (INJU) no muestra ninguna capacidad de iniciativa, y sólo es noticia por los problemas internos que paralizan eternamente a la institución, carente -además- en esta nueva etapa, de una conducción que acompañe aquellas directivas más generales del gobierno. El Instituto Nacional de la Niñez y la Adolescencia (INAU) por su parte, parece más preocupado por mejorar las condiciones de trabajo de sus funcionarios y de revisar la gestión de las administraciones anteriores, que por ofrecer soluciones efectivas a su población objetivo, en un marco –además- donde sigue “prisionero” de la visión reduccionista (vigente en la sociedad) que sólo destaca la atención a adolescentes en conflicto con la ley, un sector muy reducido del conjunto de la población atendida.
En medio de tales contradicciones, varias reparticiones del gobierno (a nivel nacional y municipal) vienen ofreciendo programas y servicios relevantes en beneficio de las nuevas generaciones. Es el caso del Programa Infancia y Familia ( Infamilia ) originalmente creado en la órbita de la Presidencia de la República (durante la gestión precedente) y ahora ubicado en la órbita del MIDES. Varias de las principales iniciativas de este Programa, tienen como destinatarios a adolescentes en condiciones de riesgo y exclusión social (centradas en la atención del embarazo precoz, el desarrollo de espacios de “continentación”, y el combate a la deserción escolar, entre otros). En la misma línea, buena parte de la gestión educativa (sobre todo en la enseñanza media) procura brindar soluciones a los elevados índices de deserción y fracaso escolar, al tiempo que el Programa PROJOVEN (del Ministerio de Trabajo) sigue brindando apoyos efectivos a la integración laboral de jóvenes de escasos recursos. En la misma línea, el Ministerio de Salud Pública ha ampliado y mejorado la atención a adolescentes, en terrenos sensibles como el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, la salud sexual y reproductiva y otras áreas conexas.
Continuidades y rupturas, en definitiva, que muestran las complejidades de la gestión pública al momento de intentar poner en práctica propuestas de cambio, que generalmente son simples de diseñar (en términos muy generales) desde la oposición, pero que enfrentan enormes dificultades (inercias burocráticas, dificultades operativas, etc.) cuando llega el momento de ponerlas efectivamente en práctica. De todos modos, el saldo es –por el momento- positivo. Sin duda, son más (y sobre todo más relevantes) las respuestas innovadoras, aunque lamentablemente éstas no provienen de las instituciones especializadas en la atención a las nuevas generaciones.
Sería altamente beneficioso que estos temas se debatieran públicamente, para identificar las trabas existentes y definir –en consecuencia- las posibles soluciones. De lo contrario, las y los jóvenes uruguayos continuarán emigrando (como históricamente lo han hecho, sobre todo los más calificados y los más dinámicos) o continuarán engrosando las filas del delito (como también ha ocurrido históricamente, en el caso de los más excluidos y carentes de apoyos efectivos). El diseño y la aprobación del denominado “Plan de Equidad”, que ha comenzado a ser considerado en varios niveles del gobierno, aunque con escasa –por el momento- participación de la sociedad civil, es una excelente oportunidad para intentarlo.
> > Disponible en: http://www.joveneslac.org/portal/000/publicaciones/pais_mes/2006/set/index.htm |
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