TICs y JUVENTUDES INDIGENAS, experiencias y desafíos

Uso de las TICs

El presente artículo analiza algunos de los mitos más comunes que se manejan en proyectos TIC para el desarrollo rural. Aspectos relacionados con la tecnología, el desarrollo de capacidades, apropiación, sostenibilidad del proyecto y uso de las TIC son aclaradas a la luz de una visión que pretende ser más integral y realista.

Cuando hablamos de conectividad rural y específicamente de proyectos TIC para el desarrollo rural, muchas veces nos referimos a iniciativas en donde las computadoras, el acceso al Internet o las radios comunitarias influyen positivamente en la forma de vivir de comunidades que habitan en lugares normalmente apartados y privados de los más elementales servicios. No obstante una reflexión sobre algunos aspectos estructurales nos permitirá aclarar a continuación algunos mitos de la conectividad rural.

Mito 1: La tecnología es lo menos importante

Lo importante es que las personas sepan usarlo y su uso cause impacto, este suele ser un objetivo común al que hacen referencia los proyectos de desarrollo rural usando TIC, cuando se habla de Internet, computadoras u otros aparatos -normalmente electrónicos-. La tecnología no es lo más importante, esto es verdad, o mejor dicho es relativamente verdad. Si bien podemos convenir que las computadoras, el mismo Internet o la radio, por si mismas no tienen mucha utilidad si las comunidades y las personas no saben qué hacer con ellas, ni identifican formas reales de cómo mejorar su calidad de vida, no es menos cierto que una visión que menosprecie o relegue el aspecto tecnológico de un proyecto puede hacerlo fracasar antes de empezar.

La infraestructura tecnológica no solamente tiene que ver con las computadoras y su conectividad, sino también con todos aquellos accesorios que los soportan. Casi una década de ver proyectos fracasar por estos motivos, confirma mi teoría. Por ejemplo, no analizar la provisión de energía eléctrica suele ser un problema común, muchos infocentros equipados con computadoras de última tecnología han quedado inutilizados o han sido gravemente afectados por culpa de energía eléctrica de mala calidad, con excesivas variaciones o sobrecargas. Otro caso es no considerar las condiciones climáticas de la región; los fuertes vientos de los páramos hacen que hasta la antena más sólida pueda doblarse con facilidad, la humedad y el calor afectan a los equipos electrónicos y hacen que sus condiciones de funcionamiento varíen.

De nada sirve emprender en un proyecto TIC, cuando las TIC no funcionan...

Mito 2: Si es Internet rural entonces tiene que ser inalámbrico

Referirnos al sector rural es hablar de zonas alejadas... incluso muy alejadas de centros poblados atendidos por servicios básicos. Esta lejanía hace pensar a menudo que la solución de conectividad es siempre inalámbrica. Antes de evaluar otras tecnologías, he visto proyectos que empiezan por instalar radios, colocar antenas y orientar los enlaces de radio Wi-fi e incluso satelitales. Sin duda la tecnología inalámbrica brinda grandes ventajas y en muchos casos es la única alternativa. Sin embargo también no son menos conocidos los serios problemas que plantea una red basada en enlaces de radiofrecuencia en zonas montañosas o en la selva húmeda. En una reciente visita a un proyecto de conectividad rural con redes inalámbricas, fue decepcionante constatar que una empresa operadora de Internet llegaba muy cerca de poblados rurales con fibra óptica a costos accesibles o que la alternativa para conectar comunidades alejadas era a través del cableado de la energía eléctrica.

Por lo tanto pensar que el Internet rural debe ser exclusivamente inalámbrico es un error frecuente, la experiencia recomienda una combinación de tecnologías para hacer más sólida una red de telecomunicaciones.

Mito 3: Capacitar solo a la gente joven

Desde luego que desarrollar las destrezas necesarias para que los participantes de un proyecto en zonas rurales manejen con soltura las TIC, es clave. El empoderamiento y compromiso de la comunidad con la sostenibilidad del proyecto tienen mucha relación con la capacidad que tengan los involucrados de dominar las tecnologías y sus usos. Cuando se organizan cursos y talleres que buscan capacitar a los usuarios finales, sean estos campesinos, comerciantes rurales o dirigentes locales, tenemos la tendencia de preferir capacitar a la gente más joven, al padre de familia menor de treinta años o al hijo del dirigente de la comunidad. Tenemos la idea de que las manos curtidas y gruesas de los adultos mayores nos plantearán retos inimaginables al momento de trabajar con el teclado o con el ratón. La verdad es que no nos equivocamos, sin embargo podemos perder la riqueza de involucrar en el proceso de apropiación local a actores claves que sin duda, podrían determinar el éxito final de un proyecto a pesar de sus posibles o reales limitaciones al momento de escribir un correo electrónico, hacer un cálculo o navegar por Internet. Estrategias de motivación en la enseñanza de adultos e incluso uno que otro ejercicio de motricidad fina suelen ser útiles cuando queremos desarrollar capacidades de manejo de TIC no sólo a la gente más joven de zonas rurales.

Mito 4: Hay que mostrarle a la gente en qué emplear las TIC

Un sistema de información agrícola en línea, un sofisticado software de videoconferencia para la capacitación en nuevas técnicas agroecológicas o la producción de un CD multimedia con información completa de la región podrían ser productos que se desarrollen en un proyecto TIC. Muchas veces se generan productos y servicios tecnológicos sofisticados que más que satisfacer las necesidades de los campesinos o pobladores, satisfacen nuestra curiosidad o afición por disponer de la última tecnología. Cuando de uso de TIC se trata - y esto funciona en zonas rurales y urbanas - pregúntele a la gente qué quiere hacer o qué quiere obtener, las respuestas suelen ser sorprendentemente simples: mejorar la comunicación, tener información básica, escribir una carta. Por esta razón la posibilidad de escribir un correo electrónico, de enviar un fax, o realizar una llamada telefónica suelen ser razones suficientes para desarrollar un proyecto TIC en zonas desatendidas. Quizás cuando las personas hayan descubierto las posibilidades de una mayor y mejor comunicación y hayan aceptado a estas nuevas tecnologías como parte de sus cotidianidad, es hora de empezar a pensar en sistemas y servicios más complejos... por lo pronto no se esfuerce por mostrarle a la gente en que emplear las TIC, deje que ellos le digan que quieren hacer con ellas.

Mito 5: Se prende y funciona...

Podríamos pensar que muchos proyectos TIC terminan cuando se enchufa la computadora y ésta se prende, cuando corre un programa o se conecta el Internet. Sin embargo con este momento no termina, todo lo contrario es cuando empieza el reto de que las cosas funcionen, y no me refiero a la tecnología, sino a todos los otros aspectos que debemos tomar en cuenta para darle sostenibilidad a un proyecto TIC en zonas rurales. Un infocentro, por ejemplo, no funciona solamente por el hecho de que haya energía eléctrica, haya computadores y una conexión a Internet. ¿quién administrará el centro? ¿qué actores de la comunidad se han comprometido con su mantenimiento? ¿cada uno, con qué recursos humanos y económicos aportará? ¿quié se encargará de pagar mensualmente al proveedor de Internet? ¿quién renovará los permisos por el uso de los enlaces inalámbricos? Son algunas de estas preguntas, sin respuestas, las que hacen que un proyecto interesante se convierta en un simple fracaso. Desde luego que la tecnología no lo es todo, es solamente la primera parte, por lo tanto es necesario preocuparse de aspectos relacionados con la gestión financiera, la administración y monitoreo del proyecto, el mantenimiento de equipos y los aspectos legales y regulatorios entre otros. Si mantener un proyecto en un ambiente urbano puede resultar complejo, imagine los desafíos de hacerlo en zonas rurales.

Estos han sido algunos temas que merecen ser analizados en proyectos de TIC para el desarrollo rural. Podrían parecer detalles solamente, pero como dijo un conocido cómico "ahí está el detalle".

29.11.06 | Por Hugo Carrión, de Imaginar ( www.imaginar.org )


FUENTE: http://www.mosaicosocial.org/apc-aa-mosaicosocial/mosaicosocial/fulltext_all.shtml?vid=18&cmd%5B18%5D=i-18-f586c099fe56eb6d51f83c84d29777b4