JUVENTUD Y TICs: una relación con mucho futuro

Guillermo Sunkel

División de Desarrollo Social CEPAL
Políticas Sociales 126
Santiago de Chile, diciembre de 2006

Este documento fue preparado por Guillermo Sunkel, consultor de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El autor agradece a las siguientes personas por su apoyo con contactos, indicios y documentos: Clotilde Fonseca, Magaly Zuñiga y Omar Nuñez de la Fundación Omar Dengo de Costa Rica; Pedro Hepp, ex director del programa Enlaces y Enrique Hinostroza, director del Instituto de Informática Educativa de la Universidad de la Frontera, Temuco: Marcela Gajardo, codirectora del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (Preal); Claudia Zea del Ministerio de Educación de Colombia; María Helena Guimaraes del Instituto Nacional de Estudios y Pesquisas Educativas, Brasil; Juan José Sanchez del ILCE, México; Margarita Poggi y Valeria Kelly del IIPE-UNESCO, Buenos Aires; y Miriam Waiser del Banco Mundial. También agradece los comentarios de Ana Sojo, Martin Hopenhayn, Joao Ferraz, Martin Hilbert y Doris Olaya. Por último a Ernesto Espíndola por el procesamiento de la información de las encuestas de hogares.

Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la Organización.
N° de venta: S.06.II.G.165

Resumen

Existen profundas desigualdades en el acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los hogares latinoamericanos que constituyen “el punto de partida”. Estas desigualdades se refieren a la denominada brecha digital, la que presenta dos dimensiones. Por una parte, la brecha internacional donde destaca el rezago latinoamericano respecto al avance de las TIC en los países más desarrollados. Por otra parte, las desigualdades al interior de los países latinoamericanos que están asociadas a nivel de ingresos, lugar de residencia y “ciclo de vida familiar”, entre otros factores.

Como una forma de compensar las desigualdades en “el punto de partida”, los países latinoamericanos han desarrollado políticas nacionales sobre las TIC en educación. La Red Latinoamericana de Portales Educativos (RELPES), creada en el 2004 como un acuerdo de cooperación regional en políticas de informática educativa, representa el compromiso de las autoridades educacionales de 16 países de la región respecto al uso de las TIC en la educación.

Representa también la concepción de la educación como un espacio estratégico para la superación de la brecha digital. Sin embargo, para que esta política se convierta en acción se requieren programas públicos de informática educativa como los que se han implementado en Costa Rica, Chile, Brasil y México, los que son examinados en este documento.

El proceso de instalación de una infraestructura tecnológica en las escuelas, que es un componente central de los programas de informática educativa, se encontraba en pleno desarrollo en el año 2000 en varios países de la región. De hecho, el computador ya estaba instalado en una gran proporción de las escuelas si bien la conectividad todavía sigue siendo insuficiente en la mayoría de los países. Las características de este proceso indican que el acceso a las TIC desde las escuelas compensa significativamente las desigualdades a nivel de los hogares si bien todavía queda bastante camino por recorrer.

Pero la dotación de recursos tecnológicos en las escuelas es solo la base que hace posible la integración de las TIC en las prácticas pedagógicas. Es decir, no se trata solo de instalar la tecnología en las escuelas y esperar que esta sea utilizada por los docentes para propósitos pedagógicos. Más bien, la cuestión central para el éxito de los proyectos de informatización de las escuelas radica en la capacitación de los profesores en el uso de las tecnologías de manera que ellos/as puedan integrarlas en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es solo cuando ello ocurre que los estudiantes no solo aprenden de la tecnología sino que también aprenden con la tecnología, lo que implica ponerla al servicio de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

CEPAL - SERIE Políticas sociales N° 126

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