El VIH SIDA y los Jóvenes Rurales en América Latina

De sobra conocida es la diversidad étnica en la región. Tan solo en Guatemala, los(as) indígenas representa casi la mitad de la población total y existen varios idiomas entre los que se encuentran el español, quiche, man, kekchi, kachiquel . Hay grupos minoritarios de población negra en la Costa Atlántica de varios países centroamericanos, entre ellos Nicaragua, Costa Rica y Panamá. En Nicaragua por ejemplo existe una diversidad de g rupos étnicos: mestizos 70%, descendientes de europeos 17%, criollos (origen africano) 9%, indígenas (miskito, sumo, rama, garifuno) 4%. (Morgan, 1994)

El origen o identidad étnica de las personas puede influir en su vulnerabilidad ante el VIH/SIDA. Los(as) indígenas enfrentan muchos de los mismos obstáculos económicos que enfrentan otros grupos, más otras barreras sociales y culturales particulares. Suelen tener menos escolaridad y más analfabetismo que la población en general, siendo más grave la situación en las mujeres, y están sujetos(as) a la discriminación racial fuera de sus comunidades.

Durante mucho tiempo, los diferentes grupos étnicos de Centroamérica fueron objeto del olvido y la indiferencia en relación a la prevención y atención del VIH/SIDA. Como es bien sabido, la estigmatización y prejuicios que surgieron con los inicio de la enfermedad, hizo que se excluyeran otros grupos poblacionales por no considerarles dentro de los mal llamados “grupos de alto riesgo”.

En la actualidad, el conocimiento del VIH/SIDA y sus dinámicas, ha permitido comprender, -aunque con mucha lentitud- que la enfermedad esta afectando a las comunidades indígenas, mismas que se encuentran insertas cada vez más en un proceso imparable de interacción con muchos sectores y factores que les ubica fuera del aislamiento en que se encontraban.

Muchos(as) indígenas de diversas comunidades en Centroamérica, como nos muestran los estudios disponibles tienen que abandonar sus comunidades, ya sea para emplearse como trabajadores agrícolas en otras poblaciones o para trabajar en las empresas maquiladoras que cada vez más se instalan en los países de la región e incorporan mano de obra barata indígena, sobre todo de mujeres, como es el caso de Guatemala.

Ahora bien, al tratar de identificar algunos de los aspectos culturales que inciden en la propagación de la enfermedad entre los diversos grupos étnicos de la región, se encontraron claves muy útiles que deben ser tomadas en cuenta al hacer trabajo preventivo con estas poblaciones.

Por ejemplo, se sabe que está fuertemente arraigada en las comunidades la idea de tener los hijos “que Dios les mande”, sin embargo, paradójicamente se ha visto que muchos indígenas, sobre todo las mujeres están concientes de los efectos perjudiciales de tener demasiados hijos y poco espaciados, y manifiestan un deseo por saber más acerca del tema. Diversos estudios cualitativos han encontrado que a pesar de lo anterior, entre ellos(as) existe una actitud negativa hacia la planificación familiar.

Se ha observado que estos grupos poseen un conocimiento limitado de la anticoncepción y de las fuentes para obtener información. Asimismo se sabe que rechazan los métodos modernos, a los que se refieren como “artificiales” y no confían en ellos. (2) Lo anterior representa una clave significativa en la prevención de VIH/SIDA, ya que los pueblos indígenas tienen diversas cosmovisiones y formas particulares de ver la vida y de darle significado a las cosas, dichas representaciones pocas veces coinciden con las occidentales.

Es importante comprender que para muchos indígenas, un condón no tiene el mismo significado que para un hombre de la ciudad capital de su país. Indudablemente los programas de prevención deben ir ligados y adaptados a sus contextos locales en lugar de emplear metodologías pensadas por y para personas urbanas occidentales, con las que evidentemente se obtendrán menos resultados para prevenir el contagio.

Ahora bien, en relación al grado de conocimiento que tienen sobre el VIH/SIDA, se ha encontrado que parte de la población indígena sabe que es una enfermedad mortal, contagiosa y que no tiene cura, sin embargo no conocen bien cómo se transmite y cómo deben protegerse las personas del contagio. Se ha sabido de casos en que cuando se llega a conocer en las comunidades de la existencia de enfermos de SIDA, cunde el pánico.

En algunas comunidades indígenas se piensa que son pocas personas las que saben de SIDA y en especial quienes saben leer. Se deduce que en poblaciones con alto índice de analfabetismo, se deben buscar otras estrategias para hacerles llegar la información.

En el mismo orden de ideas, de acuerdo a la experiencia de algunas de las organizaciones que intervienen en la región, los obstáculos para trabajar con el tema de VIH/SIDA han sido entre otros: la religión, el idioma, las costumbres, la cultura conservadora, la pobreza, el machismo, las influencias extranjeras y la falta de comprensión de la cultura con la que se trabaja.

Se ha reportado en investigaciones con poblaciones mayas, que cuando se trata de abordar temas que afectan sus tradiciones culturales, de una manera u otra las personas se inhiben de discutir abiertamente sobre temas relacionados con esa área de sus vidas; sin embargo, algunos hallazgos en comunidades indígenas de Guatemala a través de grupos de enfoque, revelan que existen factores culturales en transición que facilitan el abordaje de temas como la salud reproductiva y el VIH/SIDA.

Por ejemplo, reconocen que las familias suelen tener muchos hijos y que hace falta educación sexual y reproductiva. Asimismo piensan que se debe enseñar a través de una estrategia cultural para que la gente no se sienta ofendida, humillada o indiferente. También reconocen que hay creencias erróneas sobre lo apropiado o no que resulta el brindar educación sexual a los jóvenes.

De la misma forma, saben de la importancia que implica el acceder a la educación para obtener la información y manifiestan interés en recibir información, en especial para los jóvenes.

En las comunidades indígenas se pudo identificar recursos culturales locales valiosos para ser utilizados en tareas de prevención y educación de VIH/SIDA. En ese sentido un recurso lo representan las comadronas que juegan un rol importante entre las mujeres de las comunidades indígenas y de las cuales se describirán más detalles adelante.

Asimismo, los relatos son parte de su cultura oral, la cual es mantenida por muchas etnias en la actualidad, La oralidad con información fidedigna es un recurso que se puede rescatar para enviar y recibir mensajes y educación en torno al VIH/SIDA.

Las personas que viven con VIH/SIDA en Centroamérica.

En Centroamérica los vínculos del SIDA con el estigma, discriminación, la homofobia y la violencia son grandes. En consecuencia, ha tomado mucho tiempo para que se reconozca la verdadera índole de la epidemia mientras tanto, innumerables miles de nuevos casos de infección siguen dándose.

En los estudios revisados se encontró que en la región existe un temor de ser rechazado(a) por los(as) demás ante una situación de desventaja, aún en los contextos donde es frecuente el SIDA las personas siguen teniendo mucho miedo de revelar si son seropositivos. Por ejemplo, en estudios con HTS, se observó que cuando un compañero se infecta con VIH/SIDA u otra ITS, son frecuentes las actitudes de condena hacia las personas afectadas; ante el hecho suelen expresar “...por majes (tontos)...”

Por otra parte cada vez queda más claro que por miedo al rechazo y al estigma, algunos hombres seropositivos siguen sin utilizar condones, y algunas mujeres seropositivas siguen amamantando. Se habla de que algunas personas trabajadoras(es) del sexo infectadas continúan trabajando por necesidad y otras más no se protegen como una forma de desquitarse por su estado seropositivo, desarrollando ese tipo de conductas después de vivir como una población marginada.

Asimismo, en estudios realizados en comunidades fronterizas y estaciones de paso de la región centroamericana, se observa que las comunidades muestran un fuerte rechazo hacia las Personas Viviendo con VIH/SIDA (PVVS). Lo mismo se ha documentado sobre algunas comunidades indígenas en la región, quienes manifiestan temor, e incluso pánico cuando se sabe de alguna persona viviendo con el virus en sus pueblos.

La enfermedad es vista en muchos círculos de la población como algo que ocurre a “los otros”, a los homosexuales, a las “prostitutas”, a los drogodependientes, como algo ajeno, negando la propia vulnerabilidad.

Por otra parte, si bien es cierto que las personas cuando están infectadas no lo comunican por vergüenza y otras razones ni a los clientes, ni a sus familias o ni a sus propias(os) compañeras(os) -en el caso trabajadoras(es) del sexo-; se supo que a médicos y sacerdotes a veces sí les comunican su situación por percibir en ellos más una relación filial que de tipo sexual. Ello podría constituir una clave con el fin de incluir a dichas figuras en apoyo a personas que ya se encuentran viviendo con el VIH/SIDA.


(1) Documento base para la preparación del Taller Subregional en Centroamérica sobre “Información, Comunicación y Educación Culturalmente Apropiada para el Cambio de Conductas, Guatemala, 2003”, José Luis Montijo - Markus Gottsbacher
(2) Castellanos G.; López Ch.; Diagnóstico de la situación y necesidades de servicios de salud sexual y reproductiva e ITS/VIH/SIDA en la Cuenca de Atitlán, Sololá, Guatemala; Centro de Desarrollo Humano de Guatemala/FPIA, Guatemala, 2002.