Desde que en 1990 la Oficina de Montevideo de la CEPAL realizó la Primera Encuesta Nacional de Juventud del Uruguay, gran parte de los países de América Latina procuraron contar también con herramientas de este tipo para fundamentar más rigurosamente sus políticas públicas de juventud. Así, desde entonces, se han realizado esfuerzos similares en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, República Dominicana y Venezuela, pero se trata de “productos” muy disímiles entre sí, difíciles de comparar y con enfoques bastante diferentes en más de un sentido.
Las encuestas más rigurosas son –sin duda- las que se han realizado en México (en 2000 y 2005), mientras que las más útiles desde el ángulo del diseño y la implementación de políticas públicas, son las efectuadas en Chile (en 1994, 1997, 2000 y 2003). Por su parte, las más “sesgadas” (en términos de énfasis más claros en algunos temas en particular) son las de Bolivia (salud reproductiva) y República Dominicana (recreación y salud) y hasta existen los casos en que estas encuestas han formado parte de esfuerzos más amplios y sistemáticos de generación de conocimiento (como en Panamá, por ejemplo).
En todos los casos, estas encuestas han sido impulsadas (y en varios casos, también implementadas) desde los respectivos gobiernos, con un gran protagonismo de los organismos oficiales de juventud, pero en paralelo, se han conocido varias (en Argentina y en Brasil, fundamentalmente) que han sido impulsadas desde la sociedad civil y desde empresas privadas interesadas en el tema.
En la mayor parte de los casos, se han realizado una sola vez (o a lo sumo, en dos ocasiones) siendo excepcionales los casos (como el de Chile) donde la Encuesta de Juventud está “institucionalizada” y se realiza regularmente (cada tres años, en este caso particular). La relevancia de este dato es evidente, en la medida en que solo en los casos en que el mismo cuestionario se aplica cada determinado número de años, puede lograrse una visión dinámica (y no solo estática) sobre la situación de las y los jóvenes.
¿Qué tanto hemos aprendido en la región con este tipo de ejercicios investigativos? ¿Cuáles son los principales desafíos a encarar en el futuro en estos dominios? A responder estos y otros interrogantes por el estilo, dedicamos esta entrega especial de “tema del mes”, con la certeza de estar aportando elementos de juicio de interés para una amplia gama de técnicos y tomadores de decisiones relacionados con estas temáticas.
Como siempre, esperamos que los eventuales lectores de este informe, puedan hacernos llegar sus comentarios, críticas y sugerencias, a los efectos de ir perfeccionando los correspondientes contenidos y enfoques interpretativos. |