Del
12 al 16 de mayo de 2005, se organizó el Encuentro
Latinoamericano y Caribeño de Líderes Juveniles,
con el objetivo de integrar a los jóvenes del continente
a la movilización por los Objetivos de Desarrollo
del Milenio. El Encuentro fue organizado por Naciones Unidas
en Brasil y varias redes especializadas, y al final de las
jornadas, los participantes emitieron la siguiente Declaración:
Expresamos nuestra gratitud al Gobierno Brasilero y
a los organizadores de la Cumbre: el Sistema de Naciones
Unidas, la Iniciativa de las Mujeres por la Paz Global,
el Gobierno Federal de Brasil, el Instituto de la Ciudadanía,
y la Prefectura de Belo Horizonte.
DECLARACION de la CUMBRE de LIDERAZGO JUVENIL de
LATINOAMERICA y el CARIBE 16 de mayo de 2005
Nosotros, las y los participantes de la Cumbre de Liderazgo
Juvenil de América Latina y el Caribe, reunidos en
Belo Horizonte, Brasil; sin distinción de raza, etnia,
género, orientación sexual, idioma, religión,
opinión política, nacionalidad u origen social:
Afirmamos que América Latina y el Caribe ven limitadas
sus oportunidades de desarrollo por una gran deuda pública
y las desfavorables condiciones que se han establecido para
su cumplimiento. Será imposible para nuestros países
alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs),
mientras no se reformulen esas condiciones para permitir
a nuestros países invertir los recursos necesarios
para su desarrollo.
Percibimos que el modelo de desarrollo actual es inadecuado
para la construcción democrática de sociedades
sustentables y de esa manera comprendemos que si los Objetivos
de Desarrollo del Milenio no consideraran esa realidad,
no serían suficientes para la resolver los problemas
de la región.
América Latina y el Caribe es parte de los países
que se encuentran bajo una fuerte presión de organismos
multilaterales que inducen a los gobiernos a establecer
metas económicas, más no prioridades sociales.
Esta presión tiene fuerte impacto sobre la soberanía
y autonomía de los pueblos latinoamericanos y caribeños
e impide la priorización de temas sociales y ambientales.
Resaltamos que los ODMs se enmarcan y deben tener la orientación
política de las convenciones, conferencias y tratados
ya firmados por los países. (anexo)
Consideramos que los países de América Latina
y el Caribe viven realidades distintas y conforman una región
con gran diversidad sociocultural y étnica, que comparten
grandes problemas, especificamente la inequidad y la pobreza.
La región presenta la peor distribución de
ingreso en el mundo, por lo que nuestro principal desafío
es superar esta desigualdad, la acumulación de la
riqueza, el racismo, la discriminación, la xenofobia,
el sexismo, la homofobia y la intolerancia en todas sus
formas.
Destacamos que en América Latina y el Caribe se concentra
la más rica biodiversidad del planeta. Sin embargo,
una parte importante de nuestras economías se sustenta
en función de la explotación indiscriminada
de los riquezas de la naturaleza como recurso o como materia
prima para exportación.
Consideramos que uno de los grandes desafíos para
América Latina y el Caribe es resolver la violencia
en todas sus manifestaciones: la violencia de Estado, política,
institucional, doméstica, de género, sexual,
homofóbica, racial, simbólica, aquella violencia
que es resultado de la implementación de las políticas
económicas, u otras formas de violencia sufridas
por los grupos históricamente marginados; y, por
supuesto, violencia a niveles de los conflictos armados
que existen en algunos de los países de la región.
Destacamos que la corrupción es otro de los grandes
problemas que afecta negativamente la economía y
las instituciones democráticas en América
Latina y el Caribe e impiden su desarrollo.
Por todo lo anterior,
Enfatizamos la necesidad de que las y los jóvenes
nos comprometamos en el fortalecimiento y la consolidación
de la democracia, como un valor y una práctica a
ser perseguida en la región; en tanto comprendemos
que la democracia debe tener como objetivo la participación
y justicia política, social y económica.
Consideramos que la integración regional será
una oportunidad para América Latina y el Caribe,
toda vez que trabajemos por la universalización de
los derechos humanos y el desarrollo humano a través
del intercambio cultural y el fortalecimiento de la identidad
regional; más allá de una integración
pensada exclusivamente en términos de libre comercio.
Recordamos a los países desarrollados y en desarrollo
su compromiso con los países de la región
en la consecusión de los ODMs como lo acordaron en
la Conferencia de la ONU sobre Financiamiento para el Desarrollo,
en Monterrey en el 2002.
Instamos a los Estados de América Latina y el Caribe
a orientar sus políticas económicas y sociales
para lograr el cumplimiento de los ODMs que deben ser entendidos
desde la perspectiva de los derechos.
Consideramos que las mayores potencialidades para alcanzar
los ODMs se encuentran en el accionar conjunto de los Estados,
la Sociedad Civil incluyendo el sector privado, y la Comunidad
Internacional, prioritariamente en lo siguiente:
Consideramos que para interrumpir el círculo de la
pobreza en nuestra región se deben priorizar políticas
de valorización del trabajo, insertando a la juventud
en la vida productiva de nuestros países, generando
oportunidades de empleo de calidad y distribuyendo la riqueza
producida.
Garantizar en el sistema formal y no formal el acceso a
la educación de calidad y la permanencia en el sistema
educativo -en todos los niveles- con igualdad y equidad,
de todas las personas, sin importar la edad, el sexo, raza,
etnia, ni orientación sexual; reformulando los contenidos
para eliminar el discurso sexista, racista o discriminatorio
en los programas.
Promover la salud como bienestar físico, mental y
social, garantizando: acceso a agua potable, saneamiento
básico y servicios de salud, especialmente a salud
sexual y reproductiva, respetando derechos de libertad,
confidencialidad, autonomía e integralidad de las
y los adolescentes y jóvenes. Promover políticas
de salud preventivas y asegurar asistencia integral a las
personas que viven con VIH/SIDA, otras enfermedades epidémicas
y aquellas que afectan particularmente a determinados grupos
étnicos.
Garantizar la igualdad entre los sexos y la autonomía
de las mujeres en todas las dimensiones de la vida, respetando
las especificidades de los diferentes grupos étnicos,
raciales, generacionales y de diversa orientación
sexual, como forma de asegurar los derechos humanos, entre
ellos los derechos sexuales y reproductivos, el derecho
a una vida libre de violencia, el derecho a tomar decisiones
sobre su cuerpo, el derecho a la equidad salarial y el derecho
a participar en la vida económica de sus países.
Creemos necesario reconocer y asegurar el efectivo ejercicio
de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades
afrodescendientes y garantizar oportunidades para su inserción
en el desarrollo social, económico, político
y cultural.
Acompañar y monitorear la implementación de
acuerdos y decisiones regionales a través de una
plataforma de control regional que incluya la discusión
del agua como bien público, las cuestiones de la
riqueza natural, el respeto a los conocimientos y derechos
de los pueblos tradicionales, la producción y comercialización
de transgénicos, vulnerabilidad y adaptación
al cambio climático, utilización de energías
alternativas, protección de ecosistemas y control
de la desertificación y respeto a la diversidad de
la vida.
Pensar la diferenciación de las políticas
para el medio urbano y rural como indicadores indispensables
para garantizar el desarrollo sustentable, la seguridad
y la soberanía alimentaria, fortaleciendo la agricultura
familiar y la reforma agraria;
Fortalecer los mecanismos de control social en el combate
la corrupción.
Garantizar
la participación de los grupos históricamente
excluidos, en particular la juventud, mujeres, las poblaciones
indígenas, las comunidades afrodescendientes, y las
diversidades sexuales en los espacios de poder y toma de
decisiones y durante todos los momentos de diseño,
elaboración, implementación y monitoreo de
las políticas públicas.
Considerar
el deporte y la cultura como derechos y formas de valorización
de los individuos como seres integrales y que promueven
la solidaridad, la educación, la salud, el desarrollo,
la participación, comunicación, movilización,
bienestar, sociabilidad, ciudadanía, paz, igualdad
social y relaciones igualitarias de género, raza,
orientación sexual, generacional y con personas con
necesidades especiales, entre otras.
Por
lo tanto,
Consideramos
que es responsabilidad de los Estados junto con los organismos
internacionales y la sociedad garantizar el cumplimiento
de los ODMs, asegurando espacios de participación
efectiva e incentivando alianzas, para lo cual:
Nos
comprometemos a construir una plataforma juvenil de América
Latina y el Caribe para el cumplimiento de los ODMs a ampliar
y desarrollar programas, proyectos y acciones com un enfoque
regional, monitoreando y divulgando los ya existentes.
Nos
comprometemos, desde nuestros espacios, y a través
de la movilización social, con la búsqueda
de los objetivos del milenio en nuestros países y
nos comprometemos también a apoyar los procesos y
las redes generadas a partir de las cumbres regionales de
África y Asia que comparten estos objetivos.


ARRIBA