Revista Electrónica Latinoamericana de Estudios sobre Juventud
año 2 nº 03    

..21º semestre 2006 / Junio 2006

 

LOS ESTUDIANTES SECUNDARIOS DE CHILE
cuando los jóvenes se manifiestan.....

     

El Nuevo Contexto Educativo y Actores Secundarios


Juan Carlos Molina Carvajal, Sociólogo

Docente Facultad Ciencias de la Educación
Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación
Valparaíso - Chile

I. EL NUEVO CONTEXTO EDUCATIVO

América Latina y Chile está vivenciando profundas transformaciones socio-culturales, las que han impactado directamente en nuestras formas de percepción, convivencia y vinculación social. Al respecto, una de las instituciones sociales que más se ha visto afectada es la escuela. Paradójica situación, ya que son éstas las que deben -en principio- liderar los procesos de cambios o transformaciones socio-culturales, rol que hasta el momento no ha desarrollado eficazmente.

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Los nuevos contextos sociales (sociedad del conocimiento, cultura tecnológica, crisis de las identidades, derrocamiento de las ideologías, individualismo ideológico, fragmetación de los vínculos sociales), instala a la escuela en el epicentro de las transformaciones culturales, ya que exige de ella una batería de competencias que los sujetos educativos deben visibilizar, desarrollar y potenciar crítica y creativamente. Lamentablemente, las escuelas (con malos indicadores simce) siguen reproduciendo los modelos educacionales clásicos: las fomas de comunicación, de participación, de convivencia escolar, sus currículum, gestiones de recursos, etc.

¿Estamos preparados como profesionales para asumir estas nuevas exigencias?; ¿nuestros centros educativos lo podemos transformar en una real comunidad de aprendizaje?; ¿cuántos proyectos hemos elaborado para gestionar recursos privados y/o públicos externo a los sostenedores?.

Los disintos actores sociales están presenciando y experenciando la des-construcción y fragmentación de nuestro YO EDUCATIVO QUE SE SUSTENTABA EN UNA CLARA Y NÍTIDA IDENTIDAD SOCIO-CULTURAL. Aquella que nos dio cobijo, protección y sentido de pertenencia por varias décadas y las escuelas como instituciones de educación formal, debían reproducir, hoy no dan respuesta.

Edgar Schein(1985), ya nos señala la importancia de las dinámicas culturales en las organizaciones, esto es, considerar las variables inter subjetivas (invisibles de la acción), ya que son éstas (creencias y valores) las que le dan sustento y legitimidad a nuestras prácticas o acciones cotidianas (dotan de dirección y significado). Por lo tanto, cuando constatamos que las identidades socio-culturales no son homogéneas, universales o estáticas, sino que son heterogéneas, locales y dinámicas, nuestra mirada se vuelcan hacia los centros de estudios universitarios que imparten pedagogías y hacia las escuelas concretas, para reflexionar y accionar sobre y desde las prácticas y discursos pedagógicos.

¿Será posible construir o re-construir un yo educativo centrado en identidades sociales integradas al proyecto país que Chile está vivenciando?.

El desafío que se nos plantea es el de la cooperación estratégica. Pensar en red es más que una simple metáfora virtual, debe ser la dinámica que oriente las formación de las nuevas racionalidades educativas que enfrenten los nuevos y cambiantes escenarios socio-culturales. Pero para desarrollar tales acciones debemos re-situar y re-significar los agentes educativos: la escuela, la familia, la comunidad, los grupos de pares, los medios de comunicación, la empresa, entre otros.

II. ACTORES SECUNDARIOS

Los acontecimientos políticos de éstas úlltimas semanas ocurridos en nuestras tranquilas y democráticas regiones en principio han desorientado a todos nuestros actores políticos e incluso a nuestra jefe de estado, pero rápidamente al constatar que no era juegos de niños y niñas, todos se orientan al mismo discurso: “ésta es la oportunidad para efectuar los cambios profundos que necesitaba nuestra educación pública”.

Las y los estudiantes secundarios en Chile de la noche a la mañana se han transformado en un actor estratégico para la estabilidad democrática y participativa del Chile que queremos. Jóvenes entre 14 y 19 años que habitan en nuestras aulas escolares han puesto en jaque los códigos normativos (sellados, legitimados y naturalizados por la transición democrática), a través de los cuales nuestra educación pública ha descansado. ¿Desde qué pespectiva y con qué sentido estamos leyendo o decodificando estas formas de expresión y demandas educacionales?. Si hemos estado atentos a la lectura comunicacional de este fenómeno, podemos señalar que ha existido un cambio radical de prisma, ya que las y los jóvenes-estudiantes en principio jóvenes problemas, de forma insólita han pasado en buena hora a ser jóvenes promesas.

Desde una particular visión, podemos señalar que sin haber asistido a una cátedra de Sociología, las movilizaciones, demandas y exigencias de los y las jóvenes secundarios instalan en la agenda pública cuatro formas de racionalizar y percibir los acontecimientos educativos: lo social se explica por lo social (intervenir las causas reales); la realidad es una construcción, des-construcción y re-construcción sociocultural (es posible el cambio social); las problemáticas cotidianas y privadas se deben instalar en temáticas y problemáticas sociales y políticas (localización ciudadana) y finalmente se debe visibilizar las conductas latentes, ya que las cosas no son lo que parecen (generar acciones estratégicas, participativas y dialógicas). En definitiva las racionalidades juveniles en todas sus diversidades y complejidades existenciales y sociales, han re-situado a la educación pública como herramienta concreta de movilidad social y cambio situacional. Nuestros estudiantes desde sus propias experiencias de vida nos están dando una cátedra de educación cívica, pero ¿dónde la han aprendido?: ¿en sus escuelas; en sus familias; en los programas de televisión o en los diarios o revistas de circulación oficial?. Éstas nuevas generaciones de jóvenes-estudiantes son hijos de nuestra democracia, por lo tanto han superado el trauma culposo y/o victimizador que nos dejó la dictadura militar.

¿Qué tipo de racionalidad está operando en las acciones y movilizaciones juveniles en este último tiempo?. Si existe un nuevo tipo de racionalidad: ¿logrará quebrar el puntero señalizador que sostiene -pedagógicamente- la razón y la cultura dominante?. Ya no es sólo el “populacho”, el niño “guacho”, el “roto”, el “punga”, el “flaiter”, el “picante”, el lana, el rockero, el “marihuanero”, el “borracho”, en definitiva el joven popular y todos los nombres posibles que apelan a estos sectores de manera peyorativa, más bien se suman todos los sectores sociales que agrupa la educación chilena.

Una vez más el principio de realidad es sobre pasado por el principio del placer y la realidad por hacer es construida desde unas voluntades que desean justicia, igualdad y participación. Una vez más las y los sujetos juevniles de carne y hueso dejan de ser personajes literarios o simples números codificables, para abrir-se al mundo posible.

El espacio de convivencia social y educativa hoy demasiado reducido por el pragmatismo y mercantilismo humanizante, los y las jóvenes-estudiantes lo están re-significando y dejan entrever en sus prácticas y discursos la incertidumbre y la duda. Un tipo de ascetismo capaz de decir 'no' y constituir un 'nosotros' posible en la propia convivencia y experiencia educativa, desde sus plataformas de encuentro socio-juvenil. Llegó la hora de re-situar dialógicamente en todos los establecimientos educacionales la cultura escolar y la cultura juvenil.