ECUADOR: APROXIMACIONES A SUS JUVENTUDES

Colaboración especial de: Francisco Cevallos Tejada - Chrystiam Cevallos Chávez


Introducción

Si bien, la implementación de un Sistema de Indicadores sobre Juventud, ya forma parte de una Política Pública, que pretende volverse de Estado para con los jóvenes; no es menos cierto que el análisis no puede ser acrítico o “tibio” al momento de analizar el rol de Estado y de las Políticas que ha implementado para este sector. Se cree que solo a través de una profunda reflexión del tema se podrá dar saltos cualitativos y cuantitativos para mejorar las condiciones de vida de los y las jóvenes ecuatorianos.

Hay quienes aseguran que para hablar de la juventud es necesario hablar desde su problemática; el SIJOVEN es partícipe de hablar de la temática juvenil, ya que en ella se encuentra una serie de valores, fortalezas y oportunidades, así como también una cantidad de necesidades insatisfechas que sin ser necesariamente responsabilidad de los y las jóvenes su satisfacción, han causado que este grupo poblacional sea el gestor de acciones en contra de un orden social, precisamente una característica identitaria del “ser joven”.

Se ha iniciadoya con algunas características generales de esta generación juvenil actual, sin embargo, para el diseño e implementación de Políticas Públicas, es importante relacionar a estos actores con ciertos escenarios particulares de acción.

El primer razonamiento que surge cuando se trata de implementar una serie de políticas particulares, es el reconocimiento de la ciudadanía de dicho sector; sin embargo, cabría la pena partir del carácter social y político de la juventud y de su reconocimiento en una sociedad determinada.

Dicho esto, se puede evidenciar que la real dimensión de las políticas públicas de juventud no solamente debe referirse a actos administrativos o programáticos, se trata también de la intervención en una cultura.

Diagnóstico

Es posible admitir que no siempre, ni en todas las sociedades, existió el sector social que genéricamente denominamos juventud; este ha respondido a condiciones y situaciones en el tiempo y el espacio particulares, por tanto, el enfoque para ello debe ser planteado con la flexibilidad necesaria para no compartimentar sus demandas y expectativas en los sistemas de planificación social.

Si este sector, no siempre ha sido visible, pues se puede entender por qué tampoco hubo desde siempre política de juventud. En el proceso histórico, el modelo de desarrollo implementado en países como el Ecuador, “mezcló” administrativamente necesidades, hoy llamados derechos como es el caso de la educación, la salud, entre otros, con actores sociales que demandan necesidades: niños, mujeres, jóvenes, indígenas; por ello no es raro encontrar que dentro de cada Ministerio o dependencia pública tengamos varias instancias enfocadas a cada uno de los actores, sin existir ninguna relación entre estas instancias con las de otras dependencias públicas (Cevallos F., 2000).

La diferenciación y especialización del ámbito institucional (estatal), se da a consecuencia del desarrollo y complejización de las sociedades y de la “problematización” social de determinadas cuestiones relacionadas a los jóvenes. A partir de ello se generaron una serie de acciones dirigidas para este sector de población; hasta que hoy puedan ser definidas, de una u otra manera, como política de juventud , como un nuevo tipo de política pública (Balardini, 2002).

El diseño e implementación de “políticas de juventud” se encuentra en boga, incluso ha caído en el lugar común del discurso político y administrativo de los gobiernos, las municipalidades, los partidos, las instituciones y de la misma sociedad civil, que pregonan –léase repiten– términos sin darle una dimensión propia.

De allí que es necesario preguntarse si en el Ecuador se puede hablar de la existencia de Políticas de Juventud propiamente dichas, y cuáles son. Incluso si esta respuesta es afirmativa, se puede cuestionar la calidad y el impacto de dichas políticas, así como los enfoques, visiones, valores e intereses de los jóvenes, en particular, como los de la sociedad, en general: responder el “para qué” de estas políticas de juventud y cuáles son las aspiraciones “sociales” frente al sector juvenil, resulta imprescindible.

Ver artículo completo

[1] El análisis y contenidos de este capítulo tienen como referencia varios documentos y agendas desarrolladas por organizaciones, colectivos juveniles, técnicos y expertos y especialistas en juventud en el nivel nacional e internacional. Por ello se expresa el reconocimiento a dichos autores en la medida en que sus aportaciones, ya se han convertido en un saber común, lo cual revela pasos fundamentales para la construcción e implementación efectiva de Políticas de Juventud en los países de la región. Cabe destacar el especial reconocimiento a: Julio Bango, Sergio Balardini, John Durston, Daniel Espíndola, Germán Muñoz, Ernesto Rodríguez por sus estudios en relación a las Políticas Públicas de Juventud en la región, y a instituciones como la Organización Iberoamericana de Juventud,  así como a FLACSO – Ecuador y al Distrito Metropolitano de Quito –estos dos últimos ya que el presente capítulo se basa también en el Informe Interno de Consultoría de Políticas Públicas Locales de Juventud, desarrollado por el autor de este marco conceptual–.

ARRIBA