ECUADOR: APROXIMACIONES A SUS JUVENTUDES

Colaboración especial de: Francisco Cevallos Tejada - Chrystiam Cevallos Chávez


El interés, tanto social como investigativo, sobre la juventud es reciente en el Ecuador. Asimismo los temas para su estudio han sido recurrentes. A lo largo de este documento ya se han citado algunos de los enfoques utilizados para acercarse a este sujeto social; pero una constatación de ellos podemos encontrarlos en los medios de comunicación, quienes funcionan como eco ante las visiones y lugares comunes, revistiéndoles de espectacularización y pornografización [1] de su accionar, logrando con esto una afirmación negativa de las identidades que les son imputadas a los jóvenes.

Una breve revisión de los diferentes enfoques desarrollados para analizar a la juventud, pueden relatarse con el título de una producción colombiana llamada: “Esperanza bajo sospecha” . Es así, los jóvenes entrañan, paradójicamente, enfoques y sentimientos de “esperanza” social y es vista como promesa, pero también es vista con “sospecha”, o en el peor de los casos culpabilizada de la problemática social.

La década de los ochenta sentó algunos precedentes importantes que impulsaron el estudio y la acción, sobre todo gubernamental, a favor de los jóvenes; así, la celebración del año Internacional de la Juventud (1985), la creación de la Dirección Nacional de la Juventud (1989), evidenciaban los intentos por retomar el papel que el Estado debía tener hacia la juventud, y sentaban las bases de una floreciente política y enfoque hacia los jóvenes.

Quizá es en la década de los noventa es donde se desarrollaron la mayoría de estudios e investigaciones; quizá también por la importante manifestación que varias organizaciones juveniles tuvieron alrededor de la mitad de esta década. Sin duda, otros factores internos y externos abonaron en este sentido: la presentación del primer proyecto de Ley de la Juventud (aprobada 10 años después de su presentación); la institucionalización de la Organización Iberoamericana de Juventud (organismo intergubernamental creado inicialmente por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura -OEI-, que luego cobró autonomía); la aprobación del Programa de Acción Mundial para la juventud hasta el Año 2000 y subsiguientes; la promulgación del Programa Regional de Acción para la Juventud para América Latina y el Caribe -PRADJAL- [2] ; contribuían a una vertiente de investigación y acción hacia los jóvenes.

Para aquellas décadas, y lo que va de la presente, sin embargo, son hechos particulares los que han concitado el interés investigativo -de los medios y la academia-: el “aparecimiento” de la violencia relacionada a las pandillas juveniles, los índices de embarazo adolescente, la presencia de casos de aborto; el consumo de drogas; la criminalidad y la delincuencia. En otras palabras, es –solamente- a partir de problemáticas sociales donde se ha regresado a ver a los jóvenes; de allí también que cuando se trata de investigar acerca de temas referidos al deporte, a las relaciones intergeneracionales, estilos de vida, tiempo libre, entre otros temas, la información es escasa o nula.

El primer documento oficial acerca de juventud constituye el Informe: “La Juventud del Ecuador al fin de la década de 1990”, producido por el Sistema Integrado de Indicadores Sociales del Ecuador (SIISE), a propósito de la X Conferencia Iberoamericana de Ministros de Juventud. En dicho documento se detallan una serie de datos cuantitativos acerca de la situación de la juventud.

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[1] Frecuentemente los medios de comunicación, en su búsqueda de “noticias”, han tornado a los sujetos juveniles y sus acciones en un “show”, mientras más espectaluares son las noticias (en general o sobre los jóvenes), son mejores. Asimismo, a diferencia de la erotización que pretende mostrar “de a poco”, sutilmente las imágenes y develar fascinación y curiosidad, la pornografización podría entenderse como la manera en que se muestra todo grotescamente, sin el menor recato, ni preservando identidades. (ver también Cerbino M. y F. Cevallos (2002); Cerbino M. Chiriboga C. y Tutiven C. (2000)).
[2] Acerca de estos instrumentos nos referiremos más adelante.

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