ECUADOR: APROXIMACIONES A SUS JUVENTUDES

Colaboración especial de: Francisco Cevallos Tejada - Chrystiam Cevallos Chávez


La pobreza se refiere a las privaciones de las personas u hogares en la satisfacción de sus necesidades básicas, en particular las necesidades materiales. Algunos enfoques, además de observar los resultados materiales de la pobreza, se refieren también a la ausencia de ciertas capacidades  individuales y colectivas. Desde la perspectiva de los aspectos observables de la pobreza, los métodos principales de medición son dos: el método indirecto (o método del ingreso o consumo) y el método directo (o método de las necesidades básicas insatisfechas o de los indicadores sociales).

El método indirecto mide el nivel de vida a partir de los ingresos o consumo de las personas u hogares. Parte de la estimación de una línea de pobreza , definida como el costo mínimo de una canasta de bienes y servicios que satisfaga las necesidades básicas (alimentación, vivienda, vestido, educación y salud).  Se trata del método más usado por su fácil aplicación a las encuestas periódicas de hogares y por su sensibilidad a los cambios de corto plazo en las condiciones de vida de la población. Es una medida cruda ya que el ingreso (o consumo), si bien reflejan la capacidad para satisfacer las necesidades materiales, no refleja necesariamente el nivel de vida alcanzado en el tiempo ni aquellas necesidades que no dependen directa e inmediatamente del dinero (sino, por ejemplo, de los servicios públicos).

El segundo, denominado método directo o de las necesidades básicas insatisfechas (o de los indicadores sociales), define a un hogar como pobre cuando adolece de carencias graves en el acceso a educación, salud, nutrición,  vivienda, servicios urbanos y oportunidades de empleo. Aunque este método es conceptualmente más adecuado que el anterior, su uso en la práctica se ve limitado por las dificultades y costos de medición que implica, y porque las privaciones crónicas cambian lentamente a lo largo del tiempo.

Se calculan los indicadores necesarios para establecer la existencia de las condiciones mencionadas en los hogares, es decir: déficit de servicio eléctrico, déficit de agua potable, déficit de alcantarillado, hacinamiento, analfabetismo, insuficiente escolaridad, insuficiente matrícula escolar, deficiente atención de salud y baja participación laboral. Cualquier hogar que tenga una o más de esas deficiencias se considera un hogar (y a sus miembros) como pobres.

Según las Encuestas de Condiciones de Vida de 1995, 8 de cada 10 habitantes (79,9%) del campo tenía necesidades básicas insatisfechas; en tanto que en las ciudades este indicador representaba el 38,4%. En 1999, de acuerdo a la misma encuesta, la insatisfacción de necesidades básicas cambió poco: afectaba al 75,8% de los habitantes del campo y al 37,1% de las ciudades.

Según el Censo de Población y Vivienda de 2001, que utiliza la definición de necesidades básicas insatisfechas sugerida por la Comunidad Andina , el porcentaje de población pobre en el país es 61,3%. Sin embargo, este promedio nacional esconde diferencias al interior del país. Respecto a la población indígena y negra, 9 de cada 10 personas autodefinidas como indígenas y 7 de cada 10 personas autodefinidas como negras son pobres. La incidencia de la pobreza en estos grupos es claramente superior al promedio nacional. El único grupo étnico con una incidencia de la pobreza inferior al promedio del país es el conformado por quienes se autodefinieron como blancos. En efecto, casi cinco de cada diez personas autodefinidas como blancas es pobre (45%).

Población joven que vive en condiciones de pobreza (étnica) sobre NBI

Fuente: proyecciones de población – INEC.
Elaboración: SIJOVEN-SIISE.
Año: 1950 – 2025

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