ECUADOR: APROXIMACIONES A SUS JUVENTUDES

Colaboración especial de: Francisco Cevallos Tejada - Chrystiam Cevallos Chávez


La educación de la población juvenil abarca un amplio espectro de temáticas, aquellas que tienen que ver con la cobertura y el acceso educativo, tanto en la culminación de la educación primaria y básica, así como con la matriculación y titulación de la educación secundaria y superior.

Asimismo, aspectos relacionados con la infraestructura, la calidad, entre otros son aún de difícil cálculo; sin embargo, estas variables están presentes al contraponer la información que proporciona el SIJOVEN, con lo que se presenta en el resto del sistema estadístico nacional, los informes del gobierno nacional y locales, entre otras fuentes.

Relacionado con la situación juvenil frente a la educación se encuentran las distintas temáticas tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje, la capacitación docente, los contenidos y metodologías empleadas; así como en la estructura del sistema, y la creación, reestructuración y articulación de las diferentes instancias y mecanismos de participación, veeduría y exigibilidad de los y las estudiantes.

Diversos analistas en el país han señalado que en lo referente a la educación ecuatoriana, es necesario retomar un proyecto educativo, relacionado con un proyecto de país. Es decir, se propone entender que la educación no es un sector autoreferenciado; siendo necesario superar la mirada sectorial y aislada de la educación, a cambio de una mirada amplia del proceso educativo que se corresponde a un proyecto de país y una sinergia de actores locales responsables, y a situaciones y condiciones históricas, culturales, sociales y económicas.

“El proceso educativo es, por tanto, un proyecto político; alejado de banderas partidistas, es portador de principios éticos que promueven la convivencia y el desarrollo; fortalecen la democracia, la economía y la ciudadanía; democratiza oportunidades y genera capacidades.” (1) Es, por consiguiente, la herramienta idónea para la construcción y prospección del país en el corto, mediano y largo plazo.

Tanto la organización y estructuración del sistema educativo, las responsabilidades del proceso, y el mismo proceso de aprendizaje, deben tener como centralidad al sujeto que aprende. Solo a partir de él, de sus demandas y expectativas, es posible promover un proceso cualificado de oportunidades y capacidades, que desarrolle integralmente a adolescentes, jóvenes y a la sociedad en general.

“De allí, los principios éticos como la equidad, la igualdad, la universalidad, la democracia, la gratuidad, el respeto a la diversidad, la interculturalidad, la no discriminación, la solidaridad, la laicidad, la libertad, la participación, promoverán efectivos procesos emancipatorios y de ciudadanía del individuo y de la colectividad.” (2)

Un análisis institucional que de cuenta de la gestión pública educativa en lo local, como una sumatoria articulada de los esfuerzos, visiones, recursos, sueños y voluntades de los diferentes niveles de gobierno, de los sectores público, privado y comunitario, y de la actoría efectiva de estudiantes jóvenes, hombres y mujeres, se hace necesaria para los procesos de medición de metas, rendición de cuentas y acciones de exigibilidad y garantía del derecho universal a la educación.

La participación ciudadana e institucional frente a los problemas educativos ha viabilizado que diversos sectores empresariales, no gubernamentales, internacionales, ciudadanos desarrollen acciones efectivas para superar varios de los problemas de la educación. Los gobiernos locales cada vez más han incorporado en su gestión, acciones a favor de la educación en sus ámbitos de incidencia.

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(1) Cevallos Francisco. Contrato Social por la Educación. 2005. P. 15
(2) Ibid
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