La construcción del sujeto juvenil
La juventud no es una edad, sino una estética de la vida cotidiana (B. Sarlo)
los expulsados los excluidos
los explotados los exhibidos
los no explicados
los no explorados
...algo dirán!
Pedro Guerra
INTRODUCCIÓN [1]
La Juventud es una categoría construida culturalmente en contextos sociohistóricos y relaciones de fuerza determinadas, que parte de una lógica individual y colectiva diversa en la que confluyen éticas y estéticas, es decir, estilos de vida particulares (individuales y colectivos), prácticas, imaginarios y sentidos; todos ellos caracterizados por situaciones y condiciones sociales que se expresan en relaciones de confianza o conflicto con la sociedad y sus instituciones, con sus propios espacios emocionales o materiales para la socialización, y con distintos ámbitos y entornos de pertenencia como la familia, escuela, grupo de pares, calle y otros, como factores que la posicionan socioculturalmente en el tiempo y en el espacio . |
Es imprescindible, hablar de la diversidad. Más allá de la construcción de un discurso con fines investigativos, comunicativos, narrativos o periodísticos, para el caso de los jóvenes es necesario referirnos a su diversidad. Todo aquello que caiga en la homogenización o en el estereotipo, carece de valor científico. Este reconocimiento resulta, incluso una práctica ética.
Incluso, el intento por generalizar un grupo social dependería de la posibilidad que el grupo en su conjunto refleje una totalidad, o que su muestra sea “representativa”, y en tiempos donde la representación y la representatividad se encuentran cuestionadas, es aún más difícil. Pues hemos aprendido a dudar de las identidades (primarias), absolutas, simples y sustanciales, en lo personal o colectivo, ya que no expresan la totalidad sino bajo un cierto ángulo (Augé, 1996). Por ello, es importante resaltar, como diría Pérez Islas (2000), para hablar de juventud, es necesario tomar en cuenta un sinnúmero de visiones y versiones.
De allí que el reto por definir a la juventud es siempre interesante, pero a la vez, delicado. Si reconocemos que existen diversas formas de vivir la calidad del “ser joven”, resultaría, por tanto, injusto intentar generalizar este concepto. Entender las múltiples y particulares maneras de “ser y estar en el mundo” para los y las jóvenes de hoy, y el reconocimiento de estos mundos juveniles, es el primer punto de partida para entender a este grupo social.
Si nos remitimos a la mitología griega, podríamos encontrar que frente a un Ulises que simboliza la astucia y la inteligencia pragmática. Aquiles, por su parte, personifica el ímpetu de la juventud , la audacia espontánea y el ideal de la amistad. Desde aquel tiempo, se configuraba ya una categoría de juventud. Si bien, la constitución de las sociedades en diferentes momentos históricos era joven, o que el rol de ésta ha sido decisivo en los procesos de cambio, las revoluciones, la fuerza de trabajo o los ejércitos; la categoría “jóvenes” aparece en la posguerra (europea), como actor económico emergente, como fuerza de trabajo que supliera las bajas que dejó aquel conflicto . Asimismo, desde la psicología se va generando una serie de estudios del adolescente y el joven, hasta que la juventud –definitivamente- aparece política, social y culturalmente con mayor fuerza, quizá por el carácter simbólico que adquiere, en la “revolución de las flores de mayo del 68”; claro está, jóvenes, en tanto “estudiantes” o “hippies”.
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[1] Este documento constituye el Marco Conceptual a partir del que se armó el Sistema de Indicadores de la Juventud en el Ecuador SIJOVEN. Parte de este capítulo tiene como referencia el Informe Interno de Consultoría: Cevallos, Francisco. Políticas Públicas Locales de Juventud , en Agenda de Políticas de Desarrollo Humano y Economía Local para el Distrito Metropolitano de Quito. FLACSO-MDMQ. Quito, febrero 2003.
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