POLITICAS PUBLICAS DE JUVENTUD EN HONDURAS
EL COMIENZO DE UNA NUEVA ERA


Un tema particularmente crítico es –siempre- el de los recursos, sobre todo si se cuenta con una estimación precisa de los recursos disponibles, de los recursos necesarios y –por lo tanto- de las “brechas” existentes entre unos y otros. No es el caso que nos ocupa, dado que no se dispone de estimaciones precisas relacionadas con la inversión en juventud, pero de todos modos, se cuenta con aproximaciones serias al respecto, y con los elementos disponibles, se pueden hacer algunos comentarios.

El siguiente cuadro –por ejemplo- muestra que existe una importante asignación de recursos en estos dominios, que ha habido cambios entre 2005 y 2006 y que existen programas importantes sin asignaciones presupuestales (el programa de voluntariado juvenil que se está diseñando, por ejemplo). Estas “brechas” deberán ser atendidas durante este año, asignando recursos extraordinarios cuando corresponda. Una contribución especial del Despacho de la Primera Dama, por ejemplo, podría financiar la primera etapa del Programa de Voluntariado Juvenil en fase de diseño en la actualidad.

Adicionalmente, es preciso considerar la importante contribución de los organismos internacionales, que en el marco de la importante condonación de deuda externa realizada recientemente, realizan aportes sustanciales en estos dominios. El presupuesto estimado para los próximos cinco años (2007-2011) del conjunto del Sistema de las Naciones Unidas, por ejemplo, incluye –expresamente- una importante cantidad de recursos asignados a infancia, adolescencia y juventud, sectores que ocuparán alrededor de un tercio de los casi 80 millones de dólares previstos en términos de inversión.

En la misma línea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, están realizando importantes contribuciones en relación a las nuevas generaciones, incluyendo inversiones en educación básica y media, en seguridad y convivencia ciudadana, en el sector de la salud y en materia de modernización del mercado de trabajo, entre otras no menos relevantes, que impactarán -directa e indirectamente- en las y los jóvenes hondureños en los próximos años. Varias agencias nacionales de cooperación internacional, por su parte, están realizando contribuciones similares (incluyendo España, Japón, Taiwán y Países Nórdicos, entre otros). La Unión Europea, también está colaborando decididamente en estos dominios, y no podría dejar de mencionarse la importante contribución de las remesas de hondureños residentes en Estados Unidos.

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