La participación juvenil es una herramienta clave para la construcción de identidad y de autonomía, dos de las principales tareas que toda persona debe encarar prioritariamente durante su etapa adolescente. En la óptica de la Dirección y de los Equipos Técnicos del INJ, la participación juvenil debe fomentarse a todos los niveles y a través de estrategias diversas pero convergentes.
Por un lado, se piensa fortalecer y ampliar las experiencias que se despliegan a partir de la construcción de espacios específicos para la juventud, especialmente en lo que atañe a la instalación de Casas de la Juventud y de Clubes Juveniles, así como a través del fortalecimiento de los gobiernos estudiantiles, especialmente en la enseñanza media.
Por otro lado, se espera que el Programa de Voluntariado Juvenil sea otra experiencia relevante de participación juvenil, en este caso, en su calidad de actores estratégicos del desarrollo, trabajando al servicio de la estrategia de combate a la pobreza, principal política pública del gobierno hondureño.
Pero conscientes de que estas dos líneas de acción son necesarias pero no suficientes, se quiere brindar un fuerte impulso a la participación de las y los jóvenes en las diferentes experiencias de auditoría social se están comenzando a implementar, en el marco de la construcción del poder ciudadano, principal consigna electoral del entonces candidato presidencial (y actual Presidente de la República) Manuel Zelaya.
Se trata –en todo caso- de una participación dinámica de las nuevas generaciones en experiencias de control ciudadano de las principales políticas públicas, lo cual permitirá dotar a dichas políticas de mayor transparencia y mayor legitimidad, al tiempo que permitirá contar con mecanismos concretos de limitación de las prácticas clientelísticas y de las desviaciones en materia de corrupción que eventualmente pudieran desplegarse.
Desde el ángulo de los propios jóvenes, además, esta línea de acción permitirá desarrollar un mayor interés por la dinámica de las políticas públicas entre las nuevas generaciones, al tiempo que permitirá el desarrollo de experiencias de capacitación de jóvenes desde la práctica, en la medida en que podrán conocer más y mejor el aparato del Estado y la lógica con la que funcionan las políticas públicas como tal.
Desde luego, en el INJ se tiene plena conciencia de que ésta es una iniciativa que deben impulsar los propios jóvenes, con total autonomía del gobierno, por lo que se espera que la sociedad civil pueda asumir este desafío plenamente. En este sentido, el INJ se propone apoyar las iniciativas que –desde los propios jóvenes organizados- se vayan impulsando, colaborando en todas aquellas tareas en las que puedan ser útiles.
Desde los propios jóvenes organizados, por su parte, es una tarea que ya se viene impulsando activamente. Así, por ejemplo, el Foro Nacional de la Juventud viene desplegando experiencias de auditoría social en varios municipios, y ésta será seguramente una de las bases en la que se apoyará este programa en el futuro inmediato. ARRIBA
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