Con la presentación pública del Proyecto de Ley de Juventud y de los Lineamientos para una Política Nacional de Juventud, se cerró formalmente una nueva etapa de consultas y diálogos con diversos actores del gobierno y de la sociedad civil relacionados con estas dinámicas, y ahora se abre otra, seguramente más importante aún, centrada en la socialización de estas propuestas y el cabildeo necesario para lograr su aprobación efectiva.
Los diálogos y debates desarrollados no incluyeron a todos los actores relevantes, en la medida en que varios de ellos no fueron invitados o se autoexcluyeron del mismo, pero de todos modos concretaron un nuevo intento por lograr la aprobación colectiva de ciertos criterios básicos para operar en estos dominios en el futuro. No se trata –por cierto- del primer intento en la materia, pero en todo caso, es una buena muestra de que los implicados han preferido –una vez más- persistir y no desistir.
En palabras de Arturo Giménez Gallardo, Viceministro de la Juventud, “desde la creación del Viceministerio de la Juventud, el gobierno paraguayo no ha dado mayores pasos en lo que a políticas de juventud se refiere”. Sin embargo, con estos nuevos textos consensuados, en su opinión “hoy en día y gracias a la confianza mutua reestablecida entre el sector público y la sociedad civil, hemos dado un gran paso en materia de políticas de juventud” (1).
Por su parte, los integrantes de la Red Juventud Paraguay -que agrupa a 26 organizaciones no gubernamentales que trabajan en el dominio de la juventud- destacan que en el proceso de consultas desplegado “se han encontrado coincidencias y diferencias que han puesto el matiz ciudadano a este mundo de intereses, informaciones, datos actuales, vivencias y pareceres encontrados a lo largo y ancho de la diversidad de intereses de los y las jóvenes de cada departamento del país” (2).
Dedicamos esta entrega del País del Mes a esta importante experiencia, procurando incluir los múltiples matices y enfoques presentes en la propia dinámica paraguaya, con la intención de contribuir a una mayor difusión de la misma (sobre todo fuera de Paraguay) y con la esperanza de que este nuevo intento por aprobar herramientas de trabajo como las aquí propuestas, tenga sus frutos, formulando –a su vez- una convocatoria a los tomadores de decisiones paraguayos (en el Poder Ejecutivo y en el Parlamento) para que respalden estas iniciativas, incluyendo todos los ajustes que consideren pertinentes –por supuesto- pero retomando y valorando –como corresponde- el esfuerzo realizado.
(1) De la presentación del Proyecto de Ley de Juventud.
(2) De la presentación del Proyecto de Ley de Juventud y de los Lineamientos de Políticas de Juventud. |