Siguiendo
una tradición ya consolidada en estos quince años
de gobierno democrático, el INJUV presentó en mayo
de 2004 el Plan de Acción en Juventud, estructurado en
base a un amplio y sistemático conjunto de compromisos
de gestión entre diversas entidades gubernamentales relacionadas
con el tema. Bajo el lema “Chile se compromete con los Jóvenes”,
el texto brinda diagnósticos sectoriales sintéticos
pero rigurosos y al mismo tiempo propuestas operativas para enfrentar
los principales problemas identificados.
“Con
la llegada del Primer Gobierno de la Concertación, el Estado
Chileno se comprometió a saldar la deuda social que tenía
con los jóvenes. Este compromiso se plasmó durante
el año 1991, en la creación del Instituto Nacional
de la Juventud y la implementación del Programa de Oportunidades
para los Jóvenes, PROJOVEN”, según se establece
en la introducción del Plan. “Actualmente –agrega
el documento- las diversas realidades que presentan los jóvenes
han hecho necesario rediseñar un plan gubernamental para
el fortalecimiento de la acción estatal en materia de juventud”.
“Es en este contexto que la ejecución de los compromisos
asumidos por los ministerios y servicios en este Plan de Acción,
permitirá avanzar hacia la consolidación de una
red de oportunidades para los jóvenes”.
El
Plan de Acción fue diseñado por el Comité
Gubernamental para el Fortalecimiento de la Acción Estatal
en Materia de Juventud, espacio creado a través del Instructivo
Presidencial Nº 03 del 23 de enero de 2004, con el cometido
de estructurar un Plan de Acción en Juventud que contenga
las líneas que asumirán los diversos Ministerios
y Servicios Públicos en orden al fomento y desarrollo de
los jóvenes del país, a través de la articulación,
implementación, seguimiento y coordinación de las
acciones, programas, medidas y demás elementos que se definan
para la concreción de tales líneas de acción.
Una
vez desplegado el trabajo correspondiente, el Comité dio
a conocer el Plan de Acción elaborado, estructurando un
amplio y muy concreto conjunto de medidas, en torno a cinco ejes
centrales: (i) ciudadanía juvenil y generación de
redes; (ii) oferta cultural y recreativa; (iii) autocuidado en
salud; (iv) emprendimiento laboral juvenil; y (v) acceso a nuevas
tecnologías. En cada caso, el tema se presenta a partir
de un esquemático pero muy riguroso diagnóstico
de situación, seguido de los fundamentos para encarar medidas
adicionales o alternativas, y el correspondiente establecimiento
de los compromisos a asumir en cada caso, diferenciando acciones
de coordinación institucional, acciones en el ámbito
legislativo, ámbitos de intervención directa y ámbitos
de difusión.
Cada
una de las acciones incluidas en el Plan de Acción, cuenta
con la partida presupuestal correspondiente, así como con
las asignaciones de responsabilidad institucional en términos
de implementación efectiva. Se trata –por tanto-
de un Plan totalmente realizable, a diferencia de los que comúnmente
conocemos en América Latina, lleno de buenas intenciones
pero inviables en términos operativos, porque no cuentan
–precisamente- con estos ingredientes como corresponde.
Si bien el Plan no cuenta con un sofisticado cuadro teórico
en términos de fundamentación, se trata de un instrumento
de gran utilidad práctica, que debería ser tenido
en cuenta en ejercicios similares en otros países de la
región.

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