POLITICAS PUBLICAS DE JUVENTUD EN NICARAGUA:
DESAFIOS EN LA ANTESALA DE UNA NUEVA CAMPAÑA ELECTORAL

"A diferencia de la mayoría de pandillas centroamericanas que se han trasnacionalizado, las pandillas nicaragüenses se encuentran rezagadas, atomizadas en sus formas organizativas y en un estado de alta segmentación. Sin embargo, de no implementarse planes preventivos e integrados, estos grupos pueden llegar a alcanzar los mismos niveles de las pandillas de la región. En la actualidad ya se observa un deterioro de la seguridad ciudadana expresada en un aumento sostenido de la tasa de delincuencia, oficialmente de 1.365 delitos por 100.000 habitantes en 1997 a 1.732 en 2001”.

“En Nicaragua, aunque las pandillas son una amenaza para la seguridad ciudadana, existe un consenso de no implementar una ‘política represiva' para su erradicación, dado que se ha comprendido que la violencia es un problema complejo multi-causal que se expresa en la limitación de resolver los conflictos sociales y personales que las personas tienen consigo mismas y con los demás. Esta situación está fundamentada por un modelo de relaciones familiares y sociales violento, en el cual se combinan aspectos psicológicos, socioeconómicos y culturales, que se van perpetuando de generación en generación”.

Así se fundamenta en el Plan de Acción, el componente vinculado con el tratamiento de la violencia relacionada con jóvenes: “para revertir ese problema social se considera estratégico el desarrollo de un modelo integral de prevención y atención a la violencia que contemple la generación y aplicación de planes locales y nacionales a grupos juveniles involucrados en pandillas. En la prevención de la violencia juvenil debe considerarse que los programas además de la detección, deben identificar de forma más precisa el problema de la juventud, promoviendo modelos de prevención integrales de ingreso voluntario, que les permita a los jóvenes reparar aspectos deficitarios en su capital social y humano y que a la par les faciliten la obtención de su autonomía productividad”.

El objetivo que en estas dinámicas se plantea el Plan de Acción es “integrar socialmente a la juventud que se encuentra en situación de riesgo, impulsando un proceso participativo e integral de prevención y atención de la violencia, proveyendo oportunidades de desarrollo humano y social que garanticen el ejercicio pleno de sus derechos”. Para ello, el Plan define tres estrategias centrales: (i) prevención de la violencia a través de la promoción del desarrollo humano; (ii) atención a la violencia; y (iii) apoyo y respeto a los derechos humanos y sociales de la juventud en conflicto con la ley.

En relación a la primera de ellas, se establece –como línea de acción- la “inclusión social de la juventud en situación de riesgo mediante oportunidades productivas, educativas, recreativas, informativas y participativas”, y en consecuencia, se establecen diversas acciones específicas, con el fin de lograr los siguientes resultados: incremento de la participación de jóvenes y comunidades en programas de prevención de la violencia, disminución del ingreso de jóvenes a grupos de alto riesgo, fortalecimiento de las capacidades de las instancias encargadas de la prevención de la violencia, disminución de los factores de riesgo (y fortalecimiento de los factores protectores) en los jóvenes, sensibilización de los medios de comunicación en el abordaje periodístico del quehacer de los jóvenes, y adopción de una cultura de paz entre los grupos juveniles, padres de familia y comunidad en la reducción de los conflictos.

En relación a la segunda estrategia (reducción de la violencia) el Plan establece como línea de acción, la “creación de un modelo participativo e innovador de intervención interinstitucional y multisectorial para la atención de los jóvenes en situación de violencia”, especificando en consecuencia diversas acciones específicas. En términos de resultados esperados, el Plan incluye el fortalecimiento de las capacidades institucionales y comunitarias para la atención de la violencia en sus diversas expresiones, la rehabilitación de 5.000 jóvenes de alto riesgo, la inserción social del 75 % de jóvenes rehabilitados, y el incremento de la participación de la familia y la comunidad en el acompañamiento de los jóvenes en rehabilitación e inserción social.

Por último, en relación a los jóvenes en conflicto con la ley, el Plan se propone (como línea de acción) la “promoción y respeto a los derechos humanos y sociales de la juventud en conflicto con la ley y en situación de riesgo”, lo cual se plasma en un conjunto articulado de acciones específicas. En términos de resultados esperados, el Plan incluye el “reconocimiento pleno de los derechos y obligaciones de la juventud en conflicto con la ley) y “juventud en conflicto con la ley rehabilitada e insertada socialmente”.

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