POLITICAS PUBLICAS DE JUVENTUD EN NICARAGUA:
DESAFIOS EN LA ANTESALA DE UNA NUEVA CAMPAÑA ELECTORAL

El eje vinculado con la participación de las y los jóvenes del Plan de Acción Decenal (2005-2015) tiene por objetivo “impulsar la participación protagónica y reconocida de la juventud nicaragüense mediante el desarrollo de habilidades de participación individuales y colectivas sustentadas en valores y principios y el uso efectivo de los espacios que permitan el desarrollo de sus potencialidades, el ejercicio pleno de la ciudadanía y la construcción de proyectos de vida exitosos”.

Tres son las estrategias definidas: (a) desarrollo de la ciudadanía juvenil; (b) promoción del voluntariado juvenil; y (c) promoción y apoyo al asociacionismo juvenil. En la justificación, el Plan sostiene que no es correcto –como se sostiene en diversos ámbitos de la sociedad- que la participación juvenil ha disminuido, argumentando que lo que realmente ha sucedido en los últimos tiempos, es que han cambiado las modalidades de participación, disminuyendo las más clásicas (en la esfera política, por ejemplo) y aumentando algunas más innovadoras (voluntariado juvenil, por ejemplo).

En relación a la primera de las estrategias priorizadas, se formula la siguiente línea de acción: “formación de la ciudadanía juvenil sustentada en la práctica para la solución de los problemas individuales y colectivos, mediante la participación en espacios tradicionales y no tradicionales para su reconocimiento”.

Una larga lista de “acciones” muestra el interés particular de quienes formularon el plan por este componente, y con ellas se aspira –en términos de resultados esperados- a lograr “cambios de actitud en el ejercicio de la participación ciudadana juvenil”, incrementos en la participación de los jóvenes en los espacios de toma de decisiones, empoderamiento de los jóvenes sobre temas relacionados al ejercicio pleno de sus derechos y obligaciones, incorporación de las demandas de los jóvenes en los planes de desarrollo, institucionalización de eventos sobre intercambios de experiencias entre jóvenes, aprobación de leyes de interés juvenil, instalación de Casas de la Juventud y organización de una Red de Líderes Juveniles en todo el país.

En relación a la segunda línea estratégica (impulso al voluntariado juvenil) se formula la siguiente línea de acción: “creación de un espíritu altruista (de solidaridad) en la juventud que impulse su protagonismo a través de acciones voluntarias que potencien su participación social”. Otra larga lista de acciones pretende plasmar estos postulados en la práctica, con vista a lograr: (i) la aprobación y reglamentación de la Ley de Voluntariado Social; (ii) el aumento de la participación de los jóvenes en acciones voluntarias; (iii) el cultivo en los jóvenes de valores de solidaridad, confianza y altruismo como forma de vida; (iv) el reconocimiento de la participación de las juventudes en tareas voluntarias; y (v) la integración de asociaciones y grupos voluntarios a la Red Nacional de Voluntariado.

Por último, en lo que atañe a la tercera línea de acción (promoción del asociacionismo juvenil), la línea de acción formulada propone la “creación de condiciones nacionales y locales para el crecimiento y desarrollo del asociacionismo como un detonante para la motivación, formación y organización de la participación juvenil”. También en este caso la lista de “acciones” es bastante larga, y con ellas se aspira a lograr los siguientes resultados esperados: (i) “manifestado el valor de la confianza en la constitución de grupos de interés”; (ii) “incrementada la participación de los jóvenes en grupos de interés”; y (iii) “disminuido el porcentaje de jóvenes que no se asocian”. Tampoco en este caso se establecen metas concretas ni indicadores de verificación.

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