POLITICAS PUBLICAS DE JUVENTUD EN NICARAGUA:
DESAFIOS EN LA ANTESALA DE UNA NUEVA CAMPAÑA ELECTORAL

En el marco de las acciones de la Secretaría de Estado de la Juventud (creada en 2002), en base a un acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) y contando con el apoyo del UNFPA, en enero de 2003 se publicó un exhaustivo informe centrado en las “Características de la Población Joven de Nicaragua”, construido sobre la base de la información estadística proporcionada –especialmente- por la Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV – 2001) y la Encuesta de Demografía y Salud (ENDESA – 2001).

Por lo dicho, se trata de una herramienta que se ubica “a mitad de camino” entre la Encuesta Nacional de Juventud y el “Jóvenes en Cifras”, pues concreta un análisis riguroso (y no solo una presentación) de los datos estadísticos disponibles. El Informe (Asensio 2003) presenta la información analizada en cuatro grandes áreas temáticas: (i) características demográficas; (ii) juventud y educación; (iii) salud, vida sexual y reproducción; y (iv) economía y empleo.

En materia demográfica, el informe destaca que los jóvenes de 18 a 30 años representaban en 2001 (último censo) el 22.8 % de la población total, alcanzando un total de 1.285.685 en cifras absolutas. En términos de género, están distribuidos casi exactamente por mitades: 50.2 % de hombres y 49.8 % de mujeres. Seis de cada diez habitan en áreas urbanas, en tanto los otros cuatro lo hacen en el medio rural. Casi las dos terceras partes están constituidas por jóvenes de 18 a 24 años, en tanto en tercio restante está integrado por quienes tienen entre 25 y 30 años. Casi la mitad (45.8 %) viven en condiciones de pobreza.

En materia educativa, el 13.6 % de las y los jóvenes no tiene ningún grado aprobado, en tanto que el 38.8 % tiene algún grado de primaria aprobado, y el 34.4 % tiene algún grado de secundaria. Son muy pocos los que tienen aprobado algún año de educación superior (9.6 %) y de educación técnica (2.2 %). La situación es más precaria en el medio rural.

El capítulo centrado en salud, vida sexual y reproducción, incluye una amplia información sobre los tres temas mencionados, desagregando datos sobre enfermedades juveniles, consultas con especialistas y razones para la no consulta, tenencia de seguros de salud, edad de la primera relación sexual, existencia o no de deseo al tener la primera relación sexual, compañero o compañera sexual, hijos nacidos vivos por mujer, embarazos, y uso de anticonceptivos. En casi todos los indicadores mencionados, la situación exhibe vulnerabilidades importantes, sobre todo entre las y los jóvenes que viven en condiciones de pobreza y exclusión social.

En el capítulo de economía y empleo, el informe destaca que más de la tercera parte de la población joven en edad de trabajar (PET) está efectivamente incorporada a la población económicamente activa (PEA), mientras que poco menos de un tercio está inactiva (PEI). Pero apenas 6 de cada 10 jóvenes integrados a la PEA tiene trabajo efectivo, y de ellos, la gran mayoría ocupa puestos en el sector informal, obteniendo escasos ingresos por el desarrollo de su actividad productiva. Por su parte, el informe destaca también el significativo contingente de jóvenes desempleados, analizando las variantes que se registran según sexos, áreas de residencia y condición social.

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